Familias

Ves en tu hijo más de lo que él ve en sí mismo.

Sabes que tiene talento.
Sabes cuánto trabaja.
Sabes que puede llegar más lejos.

Pero quizá también sientes que hay algo que no termina de encajar.

Tú le conoces mejor que nadie.
Pero quizá no sabes qué está pasando.

A veces pierde confianza.
O las ganas.
Los nervios aparecen cuando más importa.
Un error le cambia por completo.
Su cabeza se va.
Su energía no acompaña.

Y empiezas a preguntarte:

¿Qué necesita de mí?

Porque quieres ayudarle.
Pero no quieres convertirte en otro entrenador.
Ni añadir más presión.

Todo lo que puede estar influyendo en su rendimiento

Cuando deja de tener las mismas ganas y no sabes cómo ayudarle a recuperarlas.

Cuando sabes que puede hacerlo, pero él empieza a dudar de sí mismo.

Cuando la presión de competir empieza a pesar más de lo que debería.

Cuando necesita encontrar el punto justo para competir con toda su capacidad.

Cuando sabe hacerlo en los entrenamientos, pero en competición su cabeza está en otro sitio.

Cuando quiere llegar lejos, pero no tiene claro cómo conseguirlo.

Cuando quieres que se alimente bien para rendir, pero no siempre sabes qué necesita o cómo hacerlo.

Cuando no descansar bien empieza a afectar a su energía, recuperación y rendimiento.

Todo aquello que no siempre se ve desde fuera, pero que puede marcar la diferencia entre tener potencial y conseguir desarrollarlo.

Todo lo que no se ve también cuenta.

Quizá no le falta talento.
Quizá está dejando rendimiento sobre la mesa.

La experiencia de Inés

Yo también fui esa madre.

Quería ayudar a mis hijas a conseguir sus objetivos, pero no siempre sabía cómo hacerlo.

Hoy sé que la familia es una de las piezas más importantes en el desarrollo de un deportista.

Y también sé que nadie nos enseña a ocupar ese lugar.

En AKENA te doy las herramientas para acompañarle mejor.

Te cuento cómo puedes ayudarle.

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